Los ojos de Liam, Leonardo y Héctor se desviaron hacia el hombre que ingresaba al salón con una de sus manos alrededor del cuello de Olivia.
—¡pensé que nunca llegarías? —exclamó Jackson, con una reluciente sonrisa dibujada en su rostro.
Liam tensó sus mandíbula, al igual que Leonardo, quien maldijo por no haberla cuidado mucho mejor.
—¡Suéltala! —exclamó Liam.
—¿Que rápido cambian los papeles!, ¡No! Es mejor que bajen sus armas, y no pongan resistencia, ella se irá conmigo, y ustedes perros ma