El cielo nublado y la lluvia cada vez más intensa eran presagios de una poderosa tormenta, una que podría desatar mucho más caos del que había presente.
Adara miraba los cielos tormentosos desde la ventana de su habitación mientras sostenía a su pequeño hijo entre sus brazos.
Elevaba una oración al cielo, rogando por el regreso de Héctor, el padre de su hijo y el único hombre al que ella había amado en realidad. Deseaba con toda su fuerza que aquello al fin terminará, y poder dejar aquella neg