El rostro lleno de indignación se llenaba de pequeñas arrugas en la frente provocadas por el enfado evidente que iba creciendo a medida de que la mujer del noticiero iba hablando.
Las personas a su alrededor lo miraban de manera claramente juiciosa, juzgando su proceder como si ellos jamás hubieran hecho nada malo. Aquella mujer del noticiero parecía hablar de manera mecánica, cómo leyendo un guión mientras exponía cada cosa que había hecho en su vida y resultaba lógico pensar que había sido p