Cap. 50: Descubiertos.
Antonia sonrió triunfante, Alfredo no pudo correr tras de Juliana, entonces volteó y observo a su exesposa con furia.
—Esto ha ido demasiado lejos, Antonia. No permitiré que sigas causando problemas. Te exijo que te largues de mi casa en este momento —gruñó.
Antonia, satisfecha con el caos que había causado, levantó las manos en un gesto de rendición fingida.
—No puedes echarme, aquí vive mi hijo —vociferó.
Alfredo tensó la mandíbula, apretó los dientes, agarró del brazo a Antonia, y la sacó d