Cap. 38: ¡Haz realidad mi último deseo!
El viaje a Milán fue largo y agotador. Alfredo y Antonia apenas intercambiaron palabras, sumidos en sus propios pensamientos. Finalmente, el avión aterrizó y se dirigieron al hospital donde Bruno estaba supuestamente internado.
Antonia había preparado todo tan meticulosamente que, al llegar, un médico los recibió de inmediato. Era un hombre de aspecto serio y profesional, con una bata blanca impecable.
—Señor Alfredo, señora Antonia, por favor, acompáñenme —solicitó el médico, conduciéndolos po