Cap. 25: La magia se esfumó.
uliana asintió, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza.
—No necesitas pedirme permiso.
Se acercaron lentamente, y sus labios se encontraron en un beso suave y lleno de amor. El tiempo pareció detenerse mientras se besaban, envueltos en la magia de la noche y la belleza de Salento.
Cuando se separaron, se miraron a los ojos, sabiendo que ese momento sería uno de los recuerdos más preciados que compartirían.
—Me traes loco, Juliana —declaró Alfredo con sinceridad.
—Tú también a mí, Alfredo —r