Cap. 26: Valió la pena la espera.
La lluvia arreciaba, empapando a Juliana mientras sus lágrimas se mezclaban con las gotas que caían del cielo. A pesar de la tormenta, seguía caminando por las calles de la ciudad, su corazón estaba destrozado por las palabras de desconfianza de Alfredo.
Alfredo, sintiendo el peso de sus acciones, salió corriendo detrás de ella, sus pasos retumbaban en el pavimento mojado. El agua le golpeaba el rostro, pero su determinación era más fuerte que cualquier tormenta. Necesitaba alcanzar a Juliana,