Cap. 24: ¡La magia de Salento!
Juliana charlaba con su amigo, ansiando que se retirara.
—Disculpen un momento —expresó Alfredo a sus amigas, se puso de pie.
Las dos mujeres intercambiaron miradas de descontento, pero asintieron con educación.
Alfredo se acercó, a ella sintiendo cómo su corazón se aceleraba, miraba fijamente al hombre que no la soltaba.
—Hola Juliana. No quería interrumpir, pero tenía muchas ganas de saludarte.
Juliana sintió que el corazón le brincó, volteó, sonrió, visiblemente contenta de verlo.
—Buen d