POV MIA
Cuando desperté y miré el reloj en la mesa de noche, no pude evitar sorprenderme al ver que eran las diez de la mañana. Diez. Nunca me levantaba tan tarde, y lo peor era que todavía sentía sueño, como si mi cuerpo me pidiera quedarse en la cama unas horas más. Últimamente, estaba más cansada de lo habitual, pero lo atribuía al estrés acumulado por el trasplante de mi madre y todo lo que había sucedido con Sebastiano.
Con un suspiro, me levanté, sintiendo las sábanas tibias deslizándose