POV MIA
POV MIA
El aire de Chicago tenía un toque gélido, incluso en pleno día, pero nada podía competir con el frío que había sentido en mi pecho desde que me despedí de Sebastiano en Italia. Pasaron seis días, y aunque sabía que él era un hombre ocupado, la espera comenzaba a volverse insoportable.
Mi madre estaba descansando en una de las habitaciones de la casa que Sebastiano había comprado para ella. Era hermosa, como todo lo que él hacía. Amplia, luminosa, equipada con todo lo necesario p