POV MIA
—Bien. Ahora que entendemos quién manda aquí, disfrutemos el desayuno.
Se sentó, y el ruido de los cubiertos y platos reanudó tímidamente. Sebastiano tomó mi mano bajo la mesa, dándome un apretón firme. No lo miré, pero su gesto me dijo todo lo que necesitaba saber: estaba a mi lado, y no había nada que esta familia pudiera hacer para cambiar eso.
Sebastiano continuó desayunando como si no hubiera acabado de sentenciar a su familia a silencio absoluto. Mientras cortaba su tostada con mo