POV MIA
Sebastiano no tardó en regresar al cuarto, su presencia llenando el espacio como un huracán contenido. Lo vi detenerse junto a la puerta por un momento, su mirada fija en mí, como si estuviera evaluando cuánto más podía soportar antes de que finalmente estallara.
—Haz tu maleta —repitió con una firmeza que no dejaba lugar a discusión.
Me crucé de brazos, plantándome frente a él.
—Sebastiano, no puedo dejar a mi madre. Apenas está en recuperación, necesita que esté aquí.
—Y estará bien,