POV MIA
Cuando esa mañana llegué a la clínica, el calor del abrazo de mamá fue suficiente para calmar momentáneamente el caos que reinaba en mi mente. Pero sabía que tarde o temprano la conversación que tanto temía saldría a flote, porque ella siempre había tenido la habilidad de leerme, incluso cuando yo misma no sabía lo que sentía.
Después de un rato en silencio, mientras acariciaba mi cabello como solía hacer cuando era niña, su voz rompió la tranquilidad.
—¿Él es tu novio? —preguntó, direc