POV MARCO
Al día siguiente, con el amanecer pintando el cielo de tonos rosados y dorados, me dirigí a la mansión de Morelli. Cada paso que daba sentía el peso de la responsabilidad sobre mis hombros, pero también la determinación de hacer lo correcto.
Cuando llegué, fui recibido por los guardias y conducido al despacho de Morelli. Al entrar, vi a Valentina sentada en un rincón, con una expresión de preocupación en su rostro. Mi corazón dio un vuelco, pero me obligué a mantener la calma.
Morelli