No lo culpaba por el final de la relación, se culpaba a sí misma. Pero se levantaría como fuera.
–Y sí, te agradecería que no fueras a mi despacho... aunque si tienes que hacerlo tampoco pasa nada.
Había tenido que hacer acopio de fuerzas para decir esa última frase, pero al menos Marc ya no estaba mirándola con esa expresión ridículamente condescendiente. Le había dado la excusa que necesitaba para marcharse y la miraba con cierta reserva.
Alejandra respiró profundamente. La recuperación tenía