Capítulo 39 Solo estoy llenando un espacio vacío
Andrea, al observar la respiración agitada de la niña, tomó la decisión de marcharse. No podía seguir incitando a Matteo, y para llevar a cabo sus planes era fundamental permanecer dentro de la casa. Fuera de ella, todo sería más complicado.
Con furia en su mirada, se dirigió a la que consideraba una mocosa malagradecida:
— Está bien, mi niña hermosa, jugaremos otro día. Recordé que tengo que atender otros asuntos pendientes.
Su tono de voz, aunq