Capítulo 38 Siempre tendrás a tu abuela
Samantha, después de mucho pensar, decidió llamarlo. Renegaba de cómo se había ido sin siquiera despedirse. ¿Estaba él arrepentido de lo que sucedió?
Con una sonrisa vacilante, marcó su número.
—Te fuiste sin despedirte. ¡Tengo a Carina a mi lado preguntando por ti!
Su voz fue como un bálsamo para él. Matteo se dejó caer sobre el respaldo de la silla, recordando los momentos vividos y dejándose acariciar por su dulce voz.
— ¿Están juntas?
—Sí. ¿Quieres ha