Mundo ficciónIniciar sesiónEs una melodía que reconozco de inmediato: «El Barbero de Sevilla». Pienso en la primera y única vez que vi a Ansel Schmidt, salía de la casa de Regina limpiándose la sangre de sus manos mientras la canción sonaba suavemente como el epílogo de su trabajo. Trato de agudizar mi oído por encima de la música tan alta, intentando escuchar algún ruido que lo delate. Percibo pasos por arriba de mi cabeza, en el primer piso.







