Mundo ficciónIniciar sesión—Será rápido, lo prometo —digo con una sonrisa intentando consolarlo.
Sus ojos se ven cansados, se quieren cerrar y su sonrisa se relaja; la oxicodona le ha hecho olvidar el miedo. Se recarga y respira profundamente mientras apoyo el cañón de mi arma contra la parte interna de su muslo.
—Eres doctora… —dice con voz relajada y su sonrisa se hace más grande— …solo un doctor sabría que la ruptura







