Mundo ficciónIniciar sesiónSu masaje se vuelve cada vez más rítmico, más ansioso e insistente; mis caderas se mueven restregándome contra él, deseando cada vez más. De pronto sus dedos hacen presión en mí y entran suavemente mientras yo libero un gemido que él atrapa en su boca con un beso.
—Shhh… No querrás que Misha nos escuche —dice sonriendo contra mi boca, disfrutando de verme perder la cabeza.
No soy ca







