Capítulo 124

Los brazos que me sujetaban me levantan y entonces lo veo, es Nikolai, sin esa barba alrededor de su boca, con esos ojos miel, tan intensos y cargados de arrepentimiento que me ven con preocupación y lástima.

—¿Por qué no duermes un poco? —Camina conmigo en brazos de regreso a la habitación.

Abro la boca, pero no emito ningún sonido, es como si se me hubiera olvidado como hablar. Aprieto los dientes frustrada y en cuanto mi cuerpo toca la cama siento que el sopor quiere apoder

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Doña EsaTiene una codependencia y sindrome de estocolmo, que horror
Doña EsaQue no joda todo lo que le hizo para ir de facilota de buenas a primeras con el, sumisa como siempre
Doña EsaAy no, esta locaaaaaa
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