Capítulo 95; Tu eres el dueño de todo.
Sobre la amplia cama quedaron los cuatro cuerpos agotados, cuando cada uno alcanzó el climax, se quedaron en la posición por un par de segundos.
Cuando Anouska, fue golpeada por el placer, se aferró con fuerza a Iker, rodeándolo con brazos y piernas, intentando acercarlo. Cuando él, intentó apartarse, Anouska lo retuvo.
—Solo un minuto más— le dijo— solo un minuto— no había abierto los ojos, estaba disfrutando a plenitud la sensación de estar llena de él. Un minuto más tarde, Iker se alejó, s