Capítulo 27; La hora de morir.
El ruso rodeó su cintura y salieron del lugar, al abrir la puerta de la habitación, se encontraron con varios de los hombres allí esperando.
-Nos vamos al hotel- con sólo decir aquella frase, los hombres asintieron y se distribuyeron para rodearles. Le recordó a Di Luca, con sus guardaespaldas, así que supuso que aquel hombre sería igual de importante.
Salieron en silencio sin mirar o despedirse de absolutamente nadie, en cuanto estuvieron fuera del Piacere, se encontró con cuatro camionetas ne