Capítulo 145; Ha llegado la hora.
Miranda, mantuvo los ojos cerrados en todo momentos, conteniendo las lágrimas mientras él hacía lo que quería, después de que Iván terminara, se separó de ella, y cubrió su expuesto, y mancillado cuerpo con una sábana. Ella lo sintió moverse, escuchó el sonido que hacía él al vestirse, aún así no abrió los ojos.
—Eres deliciosa, Miranda. Aunque me encantaría que para la próxima vez. . .pongas un poco de tu parte.
—Jamás— respondió firmemente.
—Sucederá, confía en mí— entonces ella abrió los