Capítulo 131; Yo nací para amarte.
Al llegar a la mansión de Iker, cada pareja se marchó a sus respectivas habitaciones después de despedirse, los hombres con un buenas noches, las mujeres con cálidos abrazos y par de besos en sus mejillas.
Lara y Angelo, tomaron una rápida ducha en conjunto, se vistieron con sus pijamas y se metieron bajo las sábanas calientes, en cuánto hizo aquello Lara, dejó escapar un largos suspiró. Angelo, sonrió y se giró hacia ella, abrazándola con fuerza la acercó hacia él.
—¿Estás cansada, cariño?