34- Tan cerca y tan lejanos.
Los ojos de Isabella se abrieron con asombro al ver la reacción de su esposo,retrocedió asustada y se echó a llorar cómo una magdalena.
Eduardo gritaba alterado y la echaba de su habitación con insistencia.
Isabella trató de mantener la calma y explicar con palabras suaves al enfermo que ella no era ninguna extraña.
-Tranquilo,Eduardo.Soy tu esposa,estoy aquí para tí-.Esas palabras le remordimiento en la conciencia-.Quiero ayudarte y que te sientas bien en tu casa,¿me puedo acercar a tí?
-¡Lár