Isabella se dio un ducha relajante y se aplicaba crema perfumada en sus estilizadas piernas,la puerta se abrió de repente,era Eduardo.
-¿Qué rayos?,¿acaso no te enseñaron que se toca antes de entrar?
Eduardo no pronunció palabra. Sus ojos se abrieron de par en par al encontrarse con Isabella en ropa íntima, y por un instante, se quedó atónito y tartamudeó algunas frases.
-¡Lo siento!,yo sólo...
Isabella, sin inmutarse ante la inesperada visita, alzó una ceja y con un toque de picardía en su mi