CAPÍTULO 35
PUNTO DE VISTA DE FREYA
Me desperté con un calor sofocante, como si alguien hubiera subido la calefacción al máximo. Era como tener un horno pegado a la espalda, y a mi cerebro adormilado le costó un segundo recordar dónde estaba.
La cama de Adrian. Los brazos de Adrian. Todo el cuerpo de Adrian estaba enroscado alrededor del mío como si intentara protegerme del mundo entero.
Su brazo rodeaba mi cintura, pesado y posesivo. Sentía su aliento calentándome el cuello con cada exhalación