A la mañana siguiente ambos se encaminaron al lugar en el que se encontraba su querido compañero, los ojos de ambos estaban abiertos, no fuera que en un pequeño descuido fuesen atrapados. Esta vez siendo guiados por Taylor, se acercaron al sitio por el mismo camino que habían seguido tiempo atrás, ambos en sus mentes agradecían que esa zona no se encontraba humedecida a causa de la gran tempestad del día anterior; sino que al parecer el agua había sido absorbida con rapidez.
«¿Por qué cada que