Capítulo 90. ¡Es mi hijo!
—Te pregunté: ¿qué pasa? ¿Por qué el niño llora de esa manera? ¿Está enfermo?
—No, señor, solo extraña a su madre. He tratado de dormirlo sin lograrlo, quizás tiene algún malestar.
Sin hacer más preguntas, Maxwell se soltó de Aurora bruscamente y se dirigió hacia el bebé, cuyo rostro estaba enrojecido por el llanto.
—Permítame —solicitó Maxwell con una dulzura que le era ajena. Nunca había tenido interés en sostener a un niño, pero al extender sus brazos para acogerlo, el pequeño se calmó. Pues