Capítulo 91. ¡El dolor del engaño!
La sonrisa de Nicholas desapareció y empezó a toser, agarrando el vaso de Maxwell para beber todo su contenido de un solo trago.
—Yo... no lo sé, Max. ¿Por qué preguntas eso? ¿Tienes dudas? —preguntó nervioso, esquivando la mirada de Maxwell.
Maxwell permaneció impasible.
En ese instante, Benjamín, con aire arrogante, entró abruptamente en la habitación.
—¡Vaya, qué presuntuoso eres! Llegas y ya me mandas a llamar como si fuera tu subordinado.
—Siéntate, Benjamín —indicó Maxwell sin mirarlo, se