Capítulo 86. El bebé no tiene culpa.
En el área de espera del hospital, Valentina experimentaba cómo las náuseas siguieron atormentándola, mientras las luces fluorescentes del techo intensificaban su ansiedad mental. Por si fuera poco, se sentía muy cansada y los mareos la acosaban sin darle tregua.
«Espero que no sea lo que estoy pensando», cavilaba, mirando cómo Olivia jugaba nerviosamente con una pulsera en su muñeca, mientras Ethan se mordía el labio inferior.
El miedo invadía todo su cuerpo. Solo le pedía a Dios que todo fuer