Capítulo 50. ¡Ni en mis peores pesadillas!
—¿Cómo te atreves a pedirle que me culpe de tu error? ¡Malparida! —Aurora abría los ojos como poseída, al mismo tiempo que señalaba a Amalia con furia.
—Y no es la verdad, me pediste cerrar esa puerta para convertirme en una asesina porque querías deshacerte de mí. Sé que tu plan es que una de tus amiguitas ocupe mi lugar, pensaste que no lo sabría, esas dos estúpidas ya soltaron la lengua. Te aseguro que, sin importar lo que hagas, Ben no me dejará nunca. Yo soy la única mujer que lo hace feli