Capítulo 23. ¡Cautivo de un beso prohibido!
El sonido de su nombre interrumpiendo el silencio le hizo regresar a la realidad. Ella lo empujó como si de repente hubiera empezado a arder.
Y él retrocedió jadeante, pasándose una mano por el cabello, sintiéndose frustrado, culpable y solo sintiendo que es por ella, y que esa sería la razón de sus desgracias.
—Me besas de este modo, diciendo estar enamorada de mi hermano.
Valentina alzó la mano, pero la detuvo, porque también se arrepintió de ese juego enfermizo al cual no le encontraba se