Hades permitió que los cielos y las profundidades del abismo que se había creado en su presencia y aún más allá lejano de su propia imaginación, llegaran a temblar de la potente obscuridad con llamas ardientes que estaban brotando desde lo más profundo de su interior y haciendo cada una de las divisiones que se estaban formando en cada uno de los anillos de las profundidades del abismo de lo que sería llamado el infierno de las huestes de la maldad.
Belcebú con toda su fuerza no podía detener l