El arcángel Miguel se posiciono al frente de la batalla, sabiendo que sería su oportunidad para enseñorearse ante sus hermanos mayores y menores, aún por encima de Helel que era el más admirado sobre los serafines y querubines, pero que no se ganaba el respeto de los arcángeles por el misterio que rodeaba a Helel y por la relación amorosa que llevaba en secreto con Hera la Diosa de la nada.
Belcebú se aproximó hacia las puertas de la ciudad santa, observando a quien en ese momento era su enemig