—Quiero recuperarla ― dijo Fernando de vuelta. ― Yendo por ella al trabajo que vea que puedo cambiar ―respondió Fernando haciendo que ella asintiera un poco, pero en el fondo ella sentía celos. Daina de pronto, se le salieron las lágrimas, ella quiso esconderse, pero Fernando, sin más el abrazo, quería que supiese que él iba a estar bien. ―No llores, Daina ― habló Fernando tratando de calmarla, acariciando sus orejas y su cabello. ―Mira, tómate tu café, te hará bien ― respondió Fernando tratand