Sentí algo extraño los labios de Camilo. Aunque intente darle un beso apasionado, fue imposible. Sus labios se mantuvieron cerrados, de una manera extraña.
Sus labios eran más delgados de lo normal, además el aroma de su cuerpo no eran la de un hombre, más bien era el aroma de una mujer, de inmediato, enciendo las luces del departamento.
Todo sucede tan rápido e inesperado. Al ver que no era Camilo la persona que besé, sino que era yo, Isa del Monte, todo a mi alrededor comenzó a moverse.
Fue u