Mundo ficciónIniciar sesiónOcasionalmente giraba la cabeza para asegurarme que Santiago no estuviese jugándome alguna broma y apareciera repentinamente tomándome desprevenida. Desde que nos conocimos ha sido un hombre puntual y nunca le ha gustado llegar tarde ni a sus reuniones ni mucho menos a una cita conmigo que soy su esposa. Un mesero del restaurant se acercó a mí y me entrego una tarjeta decorada y una preciosa rosa roja.
— Esto es para usted, señora Kiara.







