Mundo de ficçãoIniciar sessãoEra un hotel lujoso cada habitación tenía su garaje privado, Santiago bajo del auto y dió la vuelta para abrirme la puerta como todo un caballero. Baje con cuidado y me tomo por la cintura para rozar con sus labios cálidos mi barbilla. Abrió la puerta trasera del auto para bajar lo que había traído.
— Sígueme, no pienses en nada más que vivir está noche con intenso placer.
Me abrazo por la espalda, recargándose sobre mí para hacerme sentir lo mucho que me deseaba, su mie







