Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna vez terminado de desayunar, Santiago se acercó a mí para besarme la frente y despedirse. Tomo su maletín para irse al trabajo.
— Confió en que no haz hecho trampa y que aún no has leído la carta.
— Te lo prometí, la leeré cuando te vayas.
Quedando sola en la cocina, me levante de la silla recogí los platos, los vasos y los lleve al fregadero. Deje todo en orden en la cocina, soy ese tipo







