Leonardo salió con solo un pantalón puesto, el vendaje en su estómago impidió que la camisa se sintiera cómoda, además que a esa hora nadie estaría rondando por la casa.
Llegó a la cocina para tomar un poco de agua, pero su sorpresa fue encontrar a Sara, con un bote de helado y una cuchara.
Enarcó una ceja en su dirección y negó. Ya nada le sorprendía de ella. Supuso que para molestarlo tuvo que ser creado un ser tan especial como ella, y para su mala suerte, lo tuvo que convertir en su esposa