CAPÍTULO 5. ¿SEGUIMOS CON LA CELEBRACIÓN?
Nueva York, Estados Unidos.
La puerta de la casa de Amber se abrió con un suave crujido, asomando la silueta de Amy, que había llegado temprano antes de la esperada reunión familiar. Sus pasos resonaron en el vestíbulo.
Jacob, el esposo de Amber, estaba en la sala, absorto en la lectura de un libro.
—Hola, mi Cleopatra —saludó.
—Hola, mi príncipe —caminó hacia él con elegancia y altivez en su paso. —¿Cómo ha sido tu día?
Las pupilas de Jacob se dilataron, comenzó a evaluarla con curiosidad.