CAPÍTULO 48. ERES MALA
—Me angustia que Maty, esté triste y siga llorando —habló en un hilo de voz—, quizás les pueda ser de utilidad, en los últimos meses hemos hecho un vínculo especial. Nos queremos mucho —intentó persuadirlos, para cuidarse.
—Amber tiene razón. —Colocó una de sus manos sobre su hombro—, le pediré a mi chofer, que te lleve a tu casa.
Cerró sus puños con fuerza, pocas veces se había podido quedar en la casa, esta era su oportunidad y aquella mujer lo estaba echando a perder.
—Prometo no darles mol