CAPÍTULO 31. ¡ESTÁ AQUÍ!
Caminando con la cabeza agachada, entre las calles colindantes al residencial donde Jack vivía, Amado intentaba no ser reconocido, aprovechando que ya había anochecido. Se detuvo frente a un auto, al ver su reflejo, sonrió. No era sencillo reconocerlo con la barba y el bigote que se había dejado crecer.
Se colocó las gafas y con toda la tranquilidad prosiguió su camino, estaba seguro que Amber estaba ahí. Ardía de celos, que fuera así, después de que había sido suya, no estaba dispuesto a compa