—¡Estás fotos…! ¡No son reales! —exclamó Marina con desesperación al escuchar y ver de lo que se le acusaba.
—¿Ahora negarás lo que veo con mis ojos? ¡eres una mujerzuela! No dejaré que humilles a mi hermano, y menos que te quedes en esta casa, te irás, pero no llevarás a tus hijas, ellas se quedarán aquí con su familia —sentenció con firmeza
Marina abrió ojos enormes, negó, sintió un gran miedo al escucharlo.
—¡No te atrevas! ¡nunca nadie me separara de mis hijas, Demian House! Te aseguro qu