Al día siguiente.
Russell y Victoria estaba en la sala de espera del hospital de fertilidad, ella tomaba su mano, estaba ansiosa, nerviosa, pero la sonrisa se dibujaba en su rostro.
El doctor les pidió pasar.
Entraron juntos, tomados de la mano, Russell sintió que ella estaba nerviosa, temblorosa, en realidad, su propio corazón estaba igual, anhelaba un milagro para su amor.
—Doctor, le presento a mi esposa.
El doctor le dio la mano y tomaron asiento frente a él.
—Bienvenidos, me alegra q