Cuando Penélope llegó a la mesa se sentó y miró a Trisha.
—Quiero pedirte un favor.
—Lo que sea por ti, Penélope.
—¿Podrías asistir con mis nietos y mi yerno a un campamento de verano?
Trisha la miró con sorpresa, y sonrió
«¡Maldita sea, lo que sea menos eso, no soportaré a esos malditos mocosos!», pensó
—¡Claro! Me encantaría.
—Creo que eso los ayudaría a que te vieran como una nueva madre.
Trisha sonrió.
—¡Claro! Nada me haría más feliz.
«Si ella soporta esta prueba, será una buena m