—¡¿Qué ha dicho?! ¡Es imposible! Mi madre… murió cuando me dio a luz… ella no… —el hombre dio un paso atrás, estaba tan desconcertado viendo a Tessa.
La mujer le vio con ojos tristes, puso una mano sobre su hombro, tenía un gesto compasivo.
—Déjame contarte todo, tienes derecho a la verdad, hijo.
Los ojos de Demian se abrieron enormes, tuvo miedo, ni siquiera estuvo seguro de que la verdad lo haría libre, ahora su corazón estaba roto.
—¡¿Dónde está mi madre, hermana Tessa?!
Tessa se puso mu