Los meses pasaron de forma amena para Amiel , en las mañanas se dedicaba a aprender sobre la manada y las dinámicas de los lobos en general, caminaba por el territorio y escuchaba a los miembros de su manada que quieren conocerlo, en las tardes comía con su esposo , leía un rato y pasaba el resto del tiempo siendo anudado hasta la inconsciencia.
Roman no mentía cuando dijo que se había estado conteniendo para no lastimarlo en su primera vez, siendo virgen jamás hubiese podido llevarle el ritmo.